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febrero 19, 2013

MAMÁ


Título original: Mama.
Dirección: Andrés Muschietti
Reparto: Jessica Chastain, Nikolaj Coster-Waldau, Megan Charpentier, Isabelle Nélisse, Javier Botet, Julia Chantrey, Morgan McGarry, Jayden Greig.
 Guión: Andrés Muschietti, Barbara Muschietti y Neil Cross
Producción: Universal Pictures
Duración: 100 minutos
España-Canadá, 2013

La mano que mueve a la cuna es la mano que manda en el mundo. 
W.S. Ross.

Han sido muchas las historias de amor. No sé si es el mes, el tema favorito de los cineastas de esta temporada o quizá solo hubo una rica coincidencia. Como sea, uno de ellos es precisamente el amor de una madre. Y el amor de una madre es incuestionable. Sabemos que ellas, las que aceptan gustosas su responsabilidad sobre quienes aún no pueden defenderse, hacen cualquier cosa por protegerlos. No es exclusivo de los seres humanos. En los mismos animales, las madres siempre han dado la protección necesaria para que sus crías puedan llegar lo mejor posible a su madurez. Pero madre no es quien engendra sino quien cría, dice el dicho y dice bien, porque el amor de una madre es para siempre.

Mamá no es una película de terror. Eso debe quedar bien claro. Aunque evidentemente contiene los elementos necesarios para serlo y los clichés de siempre para asustar al espectador en los momentos oportunos, la cinta va más allá. Mamá es un cuento de hadas aterradoramente bello. Un homenaje a lo que aquellas mujeres son capaces de hacer para procurar la felicidad de sus hijos. Guillermo del Toro (Cronos, Mimic, el Laberinto del Fauno, Hellboy) arriesga al producir la opera prima de Muschietti basada en un cortometraje del mismo título y director, pule la historia y la decora con su estilo –las polillas son un claro ejemplo de la mano del autonombrado ‘Gordo del Toro’-. Aunque hay que decir que han sido notorios los filmes que ha elegido para producir (El Orfanato, Los Ojos de Julia)

Mamá arriesga lo que en las películas de terror a los directores les aterra: el contenido. Una película que posee clichés tan conocidos en el género pero que al mismo tiempo posee todos los ingredientes que películas como éstas necesitan para trascender. Es notorio el miedo del director al querer atreverse a ir más allá, pero también es indudable que el largometraje posee la calidad suficiente para considerarse una buena historia.

Dos niñas, Victoria y Lilly (elemento común en películas clásicas de terror e interpretadas magistralmente por Megan Charpentier e Isabelle Nélisse), son encontradas en una cabaña de un bosque, por su tío Lucas (Nikolaj Coster-Waldau) con ayuda de su novia Annabel (Jessica Chastain) luego de una incesante búsqueda de cinco años. Tras ser rescatadas son sometidas a terapia por la vida salvaje que adquirieron pero poco a poco se va descubriendo que su actitud y comportamiento no es casualidad, sino fruto de la crianza de algo que va a impactar a todos.

Muschietti tiene talento, es este un primer paso, con algunos errores pero sin decepcionar al espectador, por el tiempo, podemos tener un director que nos sorprenda cada vez más y ¿por qué no? ser uno de los mejores directores del género. Al tiempo.

febrero 06, 2013

Amour: en lo próspero y en lo adverso.


Título original: Amour
Dirección: Michael Haneke
Reparto: Jean-Louis Trintignant, Emmanuelle Riva, Isabelle Huppert, William Shimell, Ramón Agirre, Rita Blanco, Alexandre Tharaud, Laurent Capelluto, Carole Franck, Dinara Drukarova.
 Guión: Michael Haneke
Duración:  127 min.  
Coproducción Les Films du Losange / X-Filme Creative Pool / Wega Film / France 3 cinéma / ARD degeto / Bayerischer Rundfunk / Westdeutscher Rundfunk / Canal + / France télévisions
Drama
Francia-Alemania-Austria, 2007

Es gracioso… Quizás no deba decírtelo; quizás te avergüence, pero cuando llegué aquí, hace un rato, recordé cuando de niña los escuchaba hacer el amor. Para mí, en ese momento, era tranquilizador. Tenía la sensación de que se amaban, y que estaríamos siempre juntos.
Eva (Isabelle Huppert)

Las historias de amor acostumbran terminar con un final feliz. Eso hemos aprendido a lo largo de nuestra infancia, en las películas nos lo dicen en un claro y contundente mensaje: vivieron felices por siempre. Pero sabemos que ‘siempre’ es mucho tiempo. ¿Cuál es la verdadera felicidad? Cada persona la narraría según su perspectiva, sus metas y sus proyectos de vida, a partir de cómo le ha ido en el transcurso de sus días. Haneke lo hace también, a su manera. Aquella que nos dice que la felicidad está aderezada con esa realidad aterradora y desolada.

Quien busca en Amour una historia que trata sobre lo maravilloso que es estar enamorado puede estar confundido. Lo mejor es anticipar en la taquilla que ésta no es de esas películas. Digo, puede pedirse otra película que pueda hablar de eso, hay muchas de ese tipo, así el espectador no abandona la sala a mitad de la función y nos permite a los demás hundirnos y lacerarnos con el sufrimiento que nos provoca, a propósito claro está, la cinta de Michael Haneke. Porque Amour no es sobre las bondades del amor y la reconciliación, o quizá sí. Porque eso también es el amor, las lecciones que nos da a cada la vida a cada paso que damos y nos obliga a tomar decisiones que pueden terminar con una relación amorosa. Amor también es sufrir para poder gozar, debe doler para sentir alivio, debe ser angustiante para sentir el confort, debe mutilar para poder sanar en la recuperación.

Quienes han seguido el cine de Haneke o conoce alguno de sus filmes, se va a sorprender nuevamente. No es el extremo como La Pianista, tampoco agresiva como Funny Games -en México Juegos Sádicos-. Es curiosamente la película más expresiva de sus cintas, con más historia, pero al mismo tiempo más desoladora. Esta vez, la pareja protagonista, nuevamente George y Anne fiel a su costumbre, son un par de ancianos profesores de música, que continúan enamorados al pasar de los años, como si fuera la primera vez. Una lección de amor digna de Disney, pero el mismo director nos recuerda que no lo es. Un par de monstruos en la actuación nos enseñan lo cruel y despiadada que es la vida misma, Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva –nominada al Óscar por mejor actriz-, nos dan una cátedra de actuación y nos avientan a las profundidades horrorosas de la decadencia de los seres humanos, de la mano de su director por supuesto.

Los profesores ancianos, retirados para disfrutar su vejez en tranquilidad y salva paz en su departamento parisino, son arrastrados a un remolino que no tiene salida más que la profundidad del mismo. Una enfermedad altera esta realidad aparentemente bella que comienza a carcomer los cuerpos de los viejos, los arroja a las fauces del tiempo, implacable como él solo, y los pone en una encrucijada en la que se pone a prueba la capacidad del ser humano y su complejidad para tomar decisiones. Aquí los ancianos no son nada. No tienen esa experiencia que se espera de ellos, no son los sabios consejeros, antes son personas que se aman y que en el acto más desesperado de amor, cometen actos que pueden parecer atroces, pero que indudablemente eso también es amor, una toma de conciencia que no nos permite criticar porque para decidir hay que estar en la piel del otro.

Este es un cine muy diferente al que nos tiene acostumbrados Haneke, o quizá no, porque nos sigue sorprendiendo, igual que la primera vez, como en el amor.

abril 17, 2011

AMO A LAS 5 (My Last Five Girlfriends)

Dirección: Julian Kemp.
Reparto: Brendan Patricks, Naomie Harris, Michael Sheen, Cecile Cassel, Kelly Adams, Jane Marsh, Edith Bukovics.
Guión: Julian Kemp (Basado en la Novela Essays in love de Alain de Botton)
Producción: Willing Pilowsky Productions, Wire Films
Duración: 87 Minutos.
Comedia, Reino Unido, 2011
El amor es un tema que ha sido tratado infinidad de ocasiones, en diversas formas y con las mismas conclusiones. Es sin embargo un lugar común y por ahí ha transitado la mayoría de nosotros. Es indudable que pese a no tener noticia exacta de que es lo que esa palabra significa, sabemos que está ahí, latente. Aunque hay inclusive científicos que dudan de su existencia, no se ha podido comprobar tal cosa y la misma se reduce a compararse con Dios o la paternidad: es un acto de fe.
Pero sabemos que el amor, por mucho de la felicidad que
nos brinda, es indudablemente un martirio lleno de obstáculos, disgustos, cansancio, dudas, celos, embelesamiento, carisma, cariño, sinceridad, compasión, angustia, dolor, sexo inclusive. Y todo ello es el comienzo de las relaciones sociales que se vuelven sentimentales. Así, sin amarillismos. Por eso la gente cada vez que sufre en una relación busca la manera de alejarse de ellas sin saber que retoma el camino en círculos, viciosos.
Pero el amor no es un fin sino un medio y eso es precisamente el error en el que solemos incurrir. Porque el fin último de nuestra existencia será siempre la felicidad, sin apariencias, sin etiquetas, sin titubeos, con todas las derrotas en que podamos incurrir, con todos los obstáculos que se nos suelen atravesar, con todos los daños principales y colaterales que nos pueda causar. Porque eso es precisamente amar, algo que duele que da gusto.
Por eso hay que aprender a sobrellevar las relaciones sin dejar nunca de ser nosotros mismos. Y entonces podremos darnos cuenta que podemos amar, solo a una persona, a cinco o a ninguna. Pero lo realmente valioso de las relaciones, es el descubrimiento de nuestras capacidades y de nuestro potencial, el ver que podemos dar siempre lo mejor, sin esperar nada a cambio, sin miedo, enfrentarse a la vida y vivirla con plenitud, llenos de alegría y felicidad, con todos los sinsabores que nos recuerden lo grande que es el vivir nuestro presente, todo con amor.

marzo 31, 2011

TE PRESENTO A LAURA

Dirección: Fez Noriega
Reparto: Martha Higareda, Kuno Becker, Joaquín Cosio, Mónica Huarte, Adriana Barraza, Armando Hernández, Paulina Gaytán.
Duración: 95 min.
Bazooka Films, Santo Domingo Films, Acuarela Producciones,
Doberman Producciones, Salamandra Films
Comedia México, 2010

La vida es una suma de momentos insignificantes que nos recuerdan que lo único verdaderamente importante es ser feliz. Curiosamente es eso, lo que la mayoría de la gente se afana con ahínco en conseguirlo, y se les puede ir la vida en ello, aunque nadie les reprochará el no haberlo intentando.
La mayoría de nosotros buscamos la felicidad hasta debajo de las piedras, en los cruceros, en los viajes de placer, en las películas, en el transcurso de los días... Y nos damos cuenta que pasamos el tiempo esperando que ocurra algo extraordinario que, cuando lo encontramos, generalmente se nos olvida para qué lo queríamos.
Y eso ocurre a menudo porque olvidamos con frecuencia que cada instante que transcurre es un suceso extrardinario, que es verdaderamente maravilloso contemplar, inclusive en una azotea, el movimiento de las nubes, al tiempo que un soplo de aliento celestial convertido en viento nos recuerda que estamos vivos. Y somos indiferentes al increíble milagro del trabajo diario de millones de partículas que forman átomos que nos dan energía. Y despreciamos la vida de cada una de las células que conforman nuestro ser por ser casi insignificantes pero que en conjunto son las que nos permiten continuar aquí, leyendo por ejemplo.
Pero casi siempre las circunstancias suelen cambiar cuando nos vemos inmiscuidos en un maremagnum de problemas que han cambiado el transcurso de nuestras vidas. Y nos arrepentimos de esos actos que pueden inclusive llevarnos a contar nuestros días, al grado de saber la fecha exacta en la que nos vamos a morir.
Y es entonces en que nos damos cuenta que nuestra vida no estaba tan jodida después de todo, y que el brillo del sol, la organización de las hormigas, reír hasta que nos duela la panza, gritar todas las groserías que conocemos, regalar abrazos o “flashear viejitos”, por mencionar algunos ejemplos, forman parte de esos instantes maravillosos que conforman nuestra existencia, y que eso que pasa mientras vivimos, es precisamente la vida y por ende, la felicidad... aunque suene a cliché.

septiembre 22, 2010

EL INFIERNO

Dirección: Luis Estrada
Reparto: Damián Alcázar, Joaquín Cosío, Ernesto Gómez Cruz, María Rojo, Elizabeth Cervantes, Daniel Giménez Cacho, Jorge Zárate y otros.
Guión: Luis Estrada y Jaime Sampietro 
Duración: 145 min.
Bandidos Films
Tragicomedia
México, 2010

Los ya tan desgastados festejos del bicentenario, tienen como origen que se cumplen ya 200 años en que México inició su independencia de España para depender de Estados Unidos. La situación actual del país, precaria de por sí, se ha vuelto insostenible. La migración hacia el norte sufre además su peor momento ante las restricciones rigurosas y hasta discriminatorias, no solo de Estados Unidos hacia los mexicanos, sino también de México a quienes lo utilizan como puente, para alcanzar el que fuera en alguna ocasión el sueño americano que hoy día se convirtió en una pesadilla.
La delincuencia, el narcotráfico, el asalto al ciudadano común, la zozobra, el miedo, el pánico, el terror, los autos-bombas, las ejecuciones y todos esos elementos que hacen insostenible el Estado de Derecho, se han vuelto parte de la vida cotidiana de las personas que salen de sus casas sin saber si regresarán. Eso es más alarmante aun. Considerar que solo queda como opción formar parte de uno de los bandos, ya sea de los buenos o malos, en una guerra sinrazón que no nos pertenece, es ser partícipe de una masacre a una nación que tiene a muchos mexicanos que aunque quieran, no pueden tener una mejor situación.
Pero más alarmante es la declaración de quien preside un país en riesgo de colapsar y convertirse en Estado fallido, respecto de la película El Infierno: “yo no veo películas que hablen mal de México”. Una película es ficticia, pero al final solo refleja una realidad. Es la realidad la que no habla bien de nuestro país. Los actores que mueren en la película, al terminar sus escenas se ponen de pie y se van a bañar para irse a sus casas. Los muertos de la famosa y fársica “guerra contra el narcotráfico” no. Los velorios de ellos no son falsos ni las lágrimas de sus dolientes se consiguen con métodos de actuación. Es dolor puro. Es rabia e impotencia contra los que dichas muertes solo son parte de una estadística que dicen, vamos ganando.
Al final El Infierno, como diría el “Cochiloco” (Joaquín Cosío), es este y no otro lugar. El camino de México quizá sea el mismo que el de San Miguel Arcángel, donde pudo morir el Beny (Damián Alcázar), pero siempre hay alguien detrás esperando su turno. Quedan a la perfección las palabras que el famoso narcotráficante Ismael “Mayo” Zambada da como profecía a Julio Scherer para la revista Proceso: “Un día decido entregarme al gobierno para que me fusile. Mi caso debe ser ejemplar, un escarmiento para todos. Me fusilan y estalla la euforia. Pero al cabo de los días vamos sabiendo que nada cambió.” Después de esto, ¿hay algo en México, qué celebrar?

enero 03, 2010

DOUCHES FROIDES (Duchas Frías)

Dirección: Anthony Cordier
Reparto: Johan Libereau, Salomé Stevennin,

Pierre Perrier, Florence Thomassin,
Jean-Philippe Ecoffey, Aurélien Recoing
Guión: Antony Cordier

Música original: Nicolas Lemercier
Idioma Original: Francés
Duración: 1 Hr. 42 minutos
Francia, 2005
Anthony Cordier nos muestra que un rodaje, es un poco una caja de resonancia, donde las emociones terminan por tomar proporciones inauditas. Se desarrollan amistades que no alcanzamos a comprender las proporciones que pueden llegar a tomar, hasta que las duchas frías nos muestran una vida que se desea larga y rica. No es la precisión de la crónica lo que nos seduce, sino la predisposición simbólica que sobrepasa, por mucho, la única posesión de los adolescentes. Ello nos recuerda que en el fondo, es como permanecer derecho cuando te caen piedras en la cabeza. La impresionante Douches Froides, es extraordinariamente interpretada.
Sobre un tema tal vez sombrío, explorando la humillación de un desfavorizado en la lucha amorosa, el documentalista Antony Cordier evita todos los clichés. Los tres jóvenes comediantes llevan en ellos una bella fuerza vital. Douches froides no cuenta la historia de un joven que se siente mal al llegar a la edad adulta, pero la de un adolescente en plena forma, psicológicamente estable, del cual su destino lo volcará en algunas semanas. La realización es púdica y los actores asombrosos, con una mención especial para los tres adolescentes. Para su primer película, Anthony Cordier esta lejos de los problemas que le están por venir. Antony Cordier arregla una segunda vez la herencia autobiográfica, y lo hace de una manera extraordinaria.
La primera película de Anthony Cordier nos enseña la gran sensibilidad para dibujar un retrato de un joven judoka, compartido entre su entrenamiento deportivo y sus problemas personales. Salomé Stévenin nos revela una bella naturaleza de actriz al lado de Johan Libéreau. Todo el suspenso existencial de la película esta al fondo anunciado por una exposición, en la clase de inglés, la sensualidad de Vanessa: una explicación de texto de Meet The Monster, canción de la roquera PJ Harvey.
Si esta película tiene el efecto de una cachetada estimulante, es a la vez por su joven actor Johan Libéreau. Antony Cordier, capta esta fuerza bruta con una fe intacta y que adopta para hacer un acercamiento actual, así como radicalmente materialista. Con una gran precisión y sensualidad, el fuego abrasa los cuerpos que se transforman, que sean estos, individuales, de los personajes, o los colectivos, temporalmente formados por todo tipo de reuniones físicas.
Primera película con un elenco sin errores, Douches Froides re-hace el juego de amor a tres y nos revela los mecanismos sociales del erotismo. Anthony Cordier tiene el don raro de erotizar todo: la lucha de clases, el judo, la crisis, un gel de ducha. Es una película abundante y efervescente, en forma de ducha escocesa la cual más que fría, nos enseña que podemos encontrar a todos estos monstruos justo antes de terminar la escuela. Esperamos con ansia lo que sigue.

diciembre 16, 2009

PARTES USADAS



Nuestro país se caracteriza por las nulas oportunidad que tienen las personas para salir adelante. Solo aquellos que creen en las encuestas o que son empresarios ávidos de riqueza y que son hábiles para privatizar las ganancias pero socializar las perdidas, creerían lo contrario. El crecimiento económico del país está cada día más estancado, el avance se da en retroceso. Muchos buscan la alternativa en la próxima salida de la carretera de la vida y optan por cruzar una frontera que está plagada de odio y racismo hacia nuestros connacionales.


Los jóvenes carecen de entusiasmo por un futuro lleno de incertidumbre, por lo que su única alternativa es dejar este país que los orilla al abandono, a la miseria, a la podredumbre. La única salida quizá sea el confiar en los que están cerca de nosotros, en los que son parte de nuestra familia. No importa la salida, no importan los medios para obtener lo que se propone, podemos robar, matar, herir, siempre y cuando nos sintamos cobijados por nuestra propia sangre. Pero cuando la familia, también te traiciona, entonces volteas a la nada y ahí, en medio de toda esa podredumbre, en medio de toda esa descomposición social, hay alguien que cree incondicionalmente en nosotros, un amigo quizá.


Y será con ese amigo, con el que por fin, podremos enfrentarnos al mundo que nos rodea, del que todos somos partes usadas por los otros. Y será que Iván (Eduardo Granados) logre con Efraín (Alan Chávez), lo que no pudo lograr con su tío Jaime (Carlos Ceja): cumplir el sueño americano, que al final, ha terminado por convertirse en una pesadilla. La realidad de una país, que amenaza con ser todavía peor.
Dirección: Aarón Fernández.
Reparto: Eduardo Granados, Alan Chávez, Carlos Ceja, Damayanti Quintanar, Pilar Padilla, Raúl Adalid, José Antonio Barón
Guión: Aarón Fernández
Duración: 95 min.
Coproducción: México/Cinta Negra, FOPROCINE, IMCINE; Francia/Alliance Films, Quasar Pictures; España/ABS Film Company
México, 2007

marzo 07, 2009

Slumdog Millionaire, Quisiera Ser Millonario

Dirección: Danny Boyle.
Reparto: Dev Patel, Freida Pinto, Madhur Mittal, Anil Kapoor, Irrfan Khan, Mia Drake
Guión: Simon Beaufoy (Basado en la novela de Vikas Swarup)
Música: A.R. Rahman
Duración: 120 min.
Coproducción Reino Unido-EEUU; Fox Searchlight / Warner Independent / Celador Films / Film4
India, 2008

Cuando está en juego el rumbo de nuestras vidas, ganar no es suficiente. Ganar brinda seguridad y confianza en uno mismo, pero muchas veces, nos olvidamos de nuestros objetivos y de nuestras vidas mismas y vivimos de esas viejas glorias que nos hicieron alguna vez triunfadores.
La pobreza existe en todos los países. Incluso en los llamados de primer mundo. La pobreza, en su máxima expresión de miseria, nos enseña en el transcurso de nuestros días, lo que nunca aprenderemo
s en las aulas de las escuelas. Y es ahí, en las calles mismas, donde aprendemos a vivir en la jungla urbana. Sin embargo, cuando la miseria es muy rígida con nosotros, no tenemos oportunidad siquiera de recorrer las calles, y nos conformamos con ser los lumpen de Marx, la escoria de la sociedad. Y robamos, matamos, mentimos y traicionamos desde nuestra infancia avejentada, aun con los que son de nuestra propia sangre. Y vivimos entre los escombros y los desperdicios de los demás, y nos tragamos sus migajas y dormimos entre la mierda desechada por los otros. Y le sacamos los ojos a nuestros compañeros por supervivencia. Nos convertimos en los sin-nombre.
Por eso, cuando un marginado social de nombre Jamal (Dev Patel), logra demostrar que, aun cuando apenas sabe leer y escribir, tiene los conocimientos suficientes para ganar un concurso de televisión que pone a prueba el intelecto, la sociedad entera sucumbe y no da crédito a lo inaudito.
Pero el principal objetivo de Jamal, lejos de ganar el concurso, es alimentar su esperanza de que la mujer que ha vivido en su corazón desde la infancia (Freida Pinto), busque con él, la felicidad que muchas veces en los pobres es negada. La felicidad falsa de la unión familiar y desinteresada, que nos venden los empresarios del mundo, se derrumba con las ilusiones reales de querer ser feliz, por una única vez en la vida y para siempre, de nuestro querido y vencedor Jamal, cuyo amor, puede más que cualquier otra cosa.

abril 22, 2008

QUEMAR LAS NAVES

Dirección: Francisco Franco
Reparto: Irene Azuela, Ángel Onésimo Nevares, Claudette Maillé, Bernardo Benítez, Ramón Valdez, Jessica Segura, Juan Carlos Barreto, Aída López, Diana Bracho, Alberto Estrella, Ricardo Blume.
Guión: Francisco Franco Alba y María Renée Prudencio
Duración: 105 min.
Las Naves Producciones
Drama
México, 2007
http://www.quemarlasnaves.com.mx/

Los recuerdos. Mucha gente vive de ellos. Y pueden pasar el resto de sus vidas evocando el pasado, sin confrontarlo nunca con su presente. El pasado es la nostalgia que nos permite vivir de lo vivido y no sufrir. Porque quien vive de su pasado es difícil que recuerde sus dolores, sus sufrimientos, sus angustias y a veces hasta sus emociones. Eso sí, recuerdan con ahínco los momentos felices, esos que impidieron buscar otros en un futuro, o en un presente.
Pero hay personas, hay circunstancias de aquellos que intentan dejar atrás su pasado que se los impiden. Entonces quedan atados a ellos, encerrados en una prisión del pasado que les impide ver la luz del presente. Y son más pesadas las cadenas cuando aun no has comenzado a tomar las decisiones que te encaminarán en lo que quieres ser.
Todos nos hemos visto como Sebastián (Ángel Onésimo Nevares), deseosos de encontrar aquello que tanto anhelamos, vivir dentro de nuestras fantasias y lograr la emancipación soñada. Pero también somos como Helena (Irene Azuela), atrapados en la vorágine de su situación, inmersos en los cúmulos de nostalgias y recuerdos que nos impiden ser lo que queremos, lo que soñamos, lo que anhelamos. Secuestrados por el pasado, atados a una cama que no nos deja ser lo que somos, por mucho amor que nos provoque. Destinada quizá a continuar con el camino que su madre le ha trazado, enfundada en su autoridad inmediata de hermana mayor y responsable de su hogar. Vividora de los recuerdos que no son suyos, pero que debe preservar por amor... ¿o no?
Por eso cuando por fin viene lo inevitable, se rompe la burbuja en la que se encontraban encerrados y se encuentran imposibilitados en tomar decisiones, pues sus vidas hasta ese momento, su presente, era su pasado. Y pueden llegar cosas nuevas, experiencias, seducciones, pero hasta que no dejen lo pasado, no pueden decir que están vivos.
Debemos enterrar el pasado, aun sin olvidarlo, para poder encontrarnos nuevamente y encaminarnos hacia lo que queremos ser, aun cuando ello implique dejar todo atrás y empezar de cero, aun a las personas que amamos, para que, como Juan (Bernardo Benítez), podamos disfrutar del mar, aun cuando solo sea en las montañas de la locura.
Este filme implica una historia de búsqueda de identidad, de lo que en teatro siempre se utiliza como punto de partida para iniciar una obra, las preguntas básicas de quién soy y adónde voy. Pero no solo eso, también nos muestra una historia de amor, así, simple, porque el amor es así, nunca da explicaciones, abarca todos los géneros y todos los gustos. El amor puro, sin concesiones, para seres humanos, sexuados o asexuados, porque para amar con plenitud, también es necesario Quemar Las Naves.

febrero 01, 2008

XXY. 2007

Dirección: Lucía Puenzo.
Drama.91 min.
Argentina, España y Francia.

Interpretación: Ricardo Darín (Kraken), Inés Efron (Alex), Martín Piroyanski (Álvaro),Germán Palacios (Ramiro), Valeria Bertuccelli (Suli), Carolina Peleretti (Erika).
Guión:
Lucía Puenzo; basado en un cuento de Sergio Bizzio.
Producción:
Luis Puenzo y José María Morales.
Música:
Andrés Goldstein y Daniel Tarrab.
Fotografía:
Natasha Braier.
Montaje:
Alex Zito y Hugo Primero.
Dirección artística:
Roberto Samuelle.
Vestuario:
Manuel Morales y Luisina Troncoso.
La naturaleza y su complejo e inexplicable proceder, nos hace cuestionarnos, con gran frecuencia, sobre el poder que ejerce sobre nosotros y el que nosotros ejercemos sobre ella. Y es que no siempre es fácil encontrar respuestas, cuando no es nuestra directamente, la responsabilidad de decidir. Encontrar una solución a algo que ni siquiera sabemos si al afectado le resultará en problema.
Y aunque se presuma del amor paternal que, se argumentará, siempre busca el beneficio de sus hijos, no siempre sus decisiones resultan lo mejor para ellos. P
odemos comenzar por los nombres, que no siempre son del agrado de quienes responden a ellos. Continuamos con los gustos físicos, cortes de cabello por ejemplo, los hábitos alimenticios, por los cuales muchos pierden la fascinación de determinados platillos, hasta la sexualidad.
Y es en este punto donde se hace aun más honda la brecha que separa lo que es mejor para los vástagos de lo que los padres deciden para ellos.
Vivir con un sentimiento de culpa nos vuelve impotentes y nos mete en la cabeza la idea de solucionar el supuesto "problema" creado por nuestra causa. Añadida a esta impotencia nos encontramos ante una sociedad escandalizada, bastarda y voraz que nunca se frena y ataca con brutalidad despiadada ante lo que siempre le resulta diferente, extraño, anormal. Es poco a lo que se enfrentan estos padres, comparado con la compleja decisión de decidir el futuro de Alex, arrastrada desde el día de su nacimiento.
Pero en este juego de identidades encontramos a toda la sociedad: la miedosa, la apática, la madura, la inconciente, la honesta, la desorientada, la aterrada, la incómoda, la convenenciera, la machista, la homosexual, la amistosa, la amorosa, la que nunca tiene misericordia, la sociedad en sí.

Y es por eso que algo tan complejo resulta una interesante reflexión hecha cine, llevada de la mano de la hija de uno de los mejores cineastas y que se nota la entrega que hace en ésta su ópera prima. Y entonces nos extasiamos con el trabajo que hace Lucía Puenzo de un tema casi desconocido: el hermafroditismo. Pero también nos abre la puerta a todo un mundo de la sexualidad y las dificultades que implican decisiones de tal naturaleza. Y nos recuerda también, que la naturaleza, nunca va a dejar de maravillarnos o en el mejor de los casos, sorprendernos.

enero 31, 2008

Más que a Nada en el Mundo

Dirección y guión: Andrés León Becker y Javier Solar.
País: México.
Año: 2006.
Duración: 90 min.
Género: Drama.
Interpretación: Elizabeth Cervantes, Julia Urbini (Alicia), Juan Carlos Colombo, et al.
Producción: Ángeles Castro y Hugo Rodríguez.
Música: Austin TV.
Fotografía: Damián García.
Montaje: Luciana Jauffred.
Dirección artística: Bárbara Enríquez y Alejandro García.Vestuario: Fernanda Vélez.

¿Qué sucede cuándo nuestros miedos más profundos se mezclan con la más dura de nuestras realidades? Puede producirse una madurez prematura o una imaginación infinita. Siempre será mejor lo segundo, obviamente. No es posible imaginar lo contrario. No podemos combatir de otra forma, eso que otros llaman realidad. Y es que cuando nuestros miedos se apoderan de nuestros pensamientos, la única cosa que queremos es deshacernos de lo que nos causa tales sentimientos. Siempre lo hemos sabido. Desde que éramos niños. Alicia (Julia Urbini), una niña que vive con su madre en un departamento, mantiene una relación contradictoria con su madre. Estimulada por su compañera del colegio, dueña de una imaginación desbordante, Alicia comienza a ver en los problemas sentimentales de su madre y en la depresión consiguiente, los síntomas de una posesión vampírica. ¿Quién es el culpable? Sin duda, la persona enferma que vivía en el departamento de al lado. Alicia decide entonces hacer frente al vampiro, a pesar de sus temores, para deshacer el maleficio que pesa sobre su madre.
Suena a historia común, pero de alguna manera parte de esas pesadillas que, cuando somos niños, nos oprimen los intestinos y nos revuelven las entrañas. Historias comunes en lugares más comunes. Nos recuerda los espacios en los cuales corríamos a escondernos de eso que nos decían que nos iba a llevar y que se llamaba “el coco”. Nos hace recordar el tiempo en que nos escondíamos detrás de la puerta en las discusiones a nuestros padres, de sus gritos y sus reproches mutuos. Nos devuelve a ese tiempo en que no comprendíamos cuál de las dos cosas era peor, la realidad tangible o la alterna propiciada por nuestra capacidad inventiva, aquella que siempre fue invisible para el mundo, la que nos torturó tantas y tantas veces a más no poder, pero que al mismo tiempo nos hacía platicar con pelotas moradas y con chapulines de colores. Más que a nada en el mundo nos recuerda eso y nos evoca a esa realidad aparente en la que vivimos, en la que siempre viviremos conformes por lo que tenemos y con el temor de hacer frente a lo que nos es desconocido, aunque eso signifique recordar con nostalgia, que nunca sabremos que es lo que hubiera sido de nosotros, en otras circunstancias.